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lunes, 1 de septiembre de 2025
CASEY BILL WELDON - "THE HAWAIIAN GUITAR WIZARD"
Cuando se quiere hablar de ciertos músicos de preguerra los estudiosos del blues se encuentran, la gran mayoría de las veces, con una falta de información muy importante. Está el caso de Charley Patton sobre quien Stephen Calt y Gayle Wardlow escribieron “King of the Delta Blues: The Life and Music of Charlie Patton” dando información sobre la época y colegas contemporáneos del músico, o de Robert Johnson, del que se ha escrito hasta lo que no es cierto para seguir engordando la leyenda. Para el aficionado al blues al menos estos nombres le suenan e incluso ha escuchado su música, al igual que si mencionamos a Son House o Blind Boy Fuller. Pero si mentamos, por ejemplo, a Kokomo Arnold o Josh White igual nos topamos con la sorpresa de un mayor desconocimiento del esperado. Así que no digo nada si nos aventuramos a citar de pasada a Casey Bill Weldon, conocido como “The Hawaiian Guitar Wizard” “El mago de la guitarra hawaiana”, de la “steel guitar”, máxime si para los estudiosos de los que hablaba al principio, Weldon permanece como uno de los grandes misterios del blues.
No fue el único que utilizó esta técnica pues ahí estuvieron Black Ace y Oscar “Buddy” Woods para colocarse la guitarra sobre las rodillas y deslizar sobre las cuerdas un tubo de cristal o un frasco de medicinas. Sin embargo, y al contrario que los anteriores, Casey Bill Weldon fue un guitarrista de estilo hawaiano puro y además muy versátil pues no sólo interpretaba blues sino también baladas, piezas de variedades o cuartetos vocales y su técnica, a decir de avezados guitarristas y musicólogos, era sorprendente. Todos ellos están de acuerdo en confirmar que a mediados de los años 30 del siglo pasado, este músico se sentaba en una silla con una guitarra de cuerpo metálico (probablemente una National Tricone) colocada sobre sus rodillas a lo largo, para así alcanzar sin problemas las notas más altas del mástil. En su mano derecha sostendría un tubo de metal o cristal (sobre esto no hay unanimidad) para deslizarlo sobre las cuerdas que tendría muy tensadas gracias a una cejilla bastante sobreelevada.
Su obra es extensa considerando que entre el 25 de marzo de 1935 y el 16 de diciembre de 1938 grabó 75 piezas a su nombre así como alrededor de medio centenar de títulos como acompañante de otros músicos que se habían hecho ya un nombre en Chicago o en Saint Louis, como Big Bill Broonzy, Jazz Gillum, Peetie Wheatstraw o Walter Davis y con otros grupos como la Washboard Rhythm Kings, los Hokum Boys o The Brown Bombers of Swing y eso sin contar determinadas grabaciones con la Memphis Jug Band en 1927 y 1928 de las que se tienen ciertas dudas.
La oscuridad más absoluta se presenta al adentrarse en la crónica de su vida sobre todo cuando la única fuente disponible es Big Bill Broonzy [Big Bill Blues – William’ Broonzy’s Story as told to Yannick Bruynoghe] ya que la gran mayoría de los músicos de blues de aquellos años son poco fiables y la rigurosidad en Broonzy no era su fuerte. Nos dice que Casey Bill Weldon nació en Pinebluff, Arkansas, el 10 de julio de 1909 y en su obra musical no hay referencias a este territorio, zona cercana a Memphis, en donde se instala y recorre en los años 20 el sur como acompañante de los medicine shows, acaba siendo reclutado por Will Shade para la Memphis Jug Band y graba con ellos para el sello Victor más de 20 canciones entre el 24 de febrero de 1927 y el 13 de febrero de 1928, convirtiéndose en el primer marido de Lizzie Douglas “Memphis Minnie” a pesar de la diferencia de edad, pues ella era en teoría nueve años mayor.
Las primeras incertidumbres surgen al intentar asimilar a Will Weldon, guitarrista rítmico de la Memphis Jug Band con el virtuoso intérprete de la steel guitar de los años 30, Casey Bill Weldon. ¿Fue el mismo personaje? ¿En verdad estuvo casado con Memphis Minnie?. Esta aseveración se convierte en un enigma porque Minnie nunca lo mencionó (se casó en 1929 con Kansas Joe McCoy) y al igual que la blueswoman grabó con otros de sus posteriores maridos no hay prueba documentales de que lo hiciera con Weldon. Frente a la afirmación de Broonzy, el apodo Casey proviene de la pronunciación de K. C. que es como se conoce a Kansas City. Si había nacido en Arkansas y se había trasladado a Memphis, ¿por qué ese apelativo? Como apunta Gérard Herzhaft, la geografía no era el punto fuerte de los afroamericanos y como ejemplo está la letra de Sweet Home Chicago de Robert Johnson (la referencia a California pudiera ser una metáfora empleada para designar a Chicago como el paraíso de las riquezas, de las cosas buenas)
“Ooh, baby don't you want to go?”, “Back to the land of California, to my sweet home Chicago”
Por último, únicamente se le conocen dos fotografías de las que encima se discute tu autenticidad. Una de ellas es con Tampa Red y la otra de 1941 publicada en el diario “Chicago Defender”, en la que se ve un músico sujetando una guitarra con cuerpo de madera, lo que no encaja con el estilo que empleaba. La técnica de la guitarra está claro que la debió aprender en los espectáculos itinerantes entre cuyos participantes siempre se encontraban músicos hawaianos. Aún así, el debut de Casey Bill Weldon se produjo en Chicago para Vocalion con Peetie Wheatstraw al piano, uno de los músicos de Mississippi intérprete de guitarra y piano, como Henry Townsend, que se establecieron en Saint Louis. Weldon fue un músico que grabó acompañado de lo más selecto de la época, Big Bill Broonzy, Tampa Red, Charlie McCoy, Black Bob, Joshua Altheimer y un largo etcétera y, aunque en sus grabaciones de blues destila una gran calidad, escuchénse “Somebody Changed The Lock On My Door”, “I’m A Stranger In Your Town”, “W.P.A. Blues”, lo más exquisito y exuberante de su obra son sus piezas swing “You Shouldn’t Do That”, “Guitar Swing”, “Oh Red” o “Street Walkin’ Blues”.
Debió de ser un músico de éxito y sus discos debieron venderse bien, para haber entrado en el estudio con bastante regularidad y verse acompañado de aquellas figuras. Sin embargo, tras su última sesión en diciembre de 1938, se le perdió la pista y no volvió a saberse de más discografía a su nombre. Algunos rumores sin confirmar, y que alientan el misterio, le situaron en la Costa Oeste en donde habría trabajado haciendo música para películas en Hollywood. Tal vez esta conjetura estuviera relacionada con la presencia en Hollywood de Black Ace, otro guitarrista de estilo hawaiano, quien interpretó algunos papeles en películas en la misma época. Ted Bogan, un músico de Carolina del Sur que estuvo con The Tennessee Chocolate Drops, aseguró haberse encontrado con él en 1968 y que le dijo que estaba viviendo en Detroit.
Su obra completa se encuentra disponible en los tres volúmenes publicados por Document “The Complete Recorded Works In Chronological Order”. Además de The Essential, una antología de dos discos también de Document, otra magnífica recopilación de lo mejor de su obra está recogida en “The Hawaiian Guitar Wizard, 1935-1938” (EPM). Esta breve reseña podría ser una buena excusa para adentrarse en el conocimiento / reconocimiento de alguno de estos grandes abandonados, de esos excelentes músicos de preguerra que han transmitido y dejado un importante legado que deberíamos escuchar con atención para no dejarlos caer en el olvido. Y uno de tantos ejemplos fue Casey Bill Weldon.
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martes, 24 de marzo de 2020
jueves, 14 de abril de 2016
Entrevista a ARON BURTON
En noviembre de 2009, el cantante y bajista Aron Burton, hizo una gira por España con los Reyes del K. O. que incluía a Javier Vacas, Carlos Dalelane, y el infatigable y gran pianista de blues Chris Rannenberg. Actuaron en Palma de Mallorca, Valencia, Madrid, Durango, Vitoria y Getafe. Una noche en La Coquette, gracias a Marcos Coll y Adrián Costa, pude hacerle una entrevista a esta leyenda del blues. Hoy, miércoles 13 de abril de 2016, me acabo de enterar de su fallecimiento, desconociendo los detalles del mismo. Dejo la entrevista tal cual fue publicada en La Taberna del Blues. Descanse en paz, Aron Burton
Más de 50 años en la carretera lleva Aron Burton, uno de los bajistas de blues más experimentados y solicitados del circuito. Ha sido un privilegio y una suerte que los Reyes del KO lo trajeran de gira por España el pasado mes de noviembre desde su sede en Berlín, y gracias a ellos, aprovechando su estancia en Madrid, tuvimos la oportunidad de hacerle una entrevista en La Coquette, en la que nos dio a conocer, además, su faceta más reivindicativa.
Aron Burton nació el 15 de junio de 1938 en Senatobia, Mississippi, a unos 60 kilómetros de Memphis. “Bueno, Senatobia era un pueblo pequeño en la época de mi bisabuelo. En realidad era una plantación con esclavos. Mi bisabuelo se casó con la hija del jefe, que era medio blanca. Eso era al principio, ahora hay tiendas de todo tipo, de alimentación, de herramientas...Hubo también una estación de tren....Pero por entonces no era más que un pueblo, y la gente iba los fines de semana a divertirse con sus carros de mulas, no había coches. Había un sitio pequeño en el pueblo que no estaba prohibido para los negros. La gente iba allí a comer hamburguesas, pescado frito y cosas así, traían sus guitarras y se ponían a tocar blues. El club estaba como haciendo esquina, y los blancos venían de otros sitios a escuchar, pero nosotros no podíamos doblar la esquina para ir a los suyos.”En Senatobia asistía los domingos a la iglesia con su familia donde cantaban gospel. Siendo todavía un chaval, y con un primo suyo, montaron un grupo de gospel que se llamaba The Victory Travelers. En 1955 se fue a vivir a Chicago y entró en contacto con el blues. Residía en el West Side y por allí casi siempre podías ver a Otis Rush, Magic Sam o Freddie King. “Al principio yo sólo cantaba, porque venía del gospel. Estaba en la banda de Freddie King, en la que eran todos muy buenos, excepto el bajista, que no tocaba gran cosa. Yo tocaba un poco la guitarra, pero sabía cuándo un bajista no estaba tocando bien o no pillaba los cambios. Total, que a los seis meses Freddie fue a una tienda de música, compró un bajo y me lo dio, diciéndome “vete a casa y apréndete los cambios”. Yo le dije que lo que quería era cantar, pero él me respondió que lo que él quería era que tocara el bajo. Así que empecé a tocar el bajo además de cantar porque no teníamos un bajista decente. Pero yo lo que soy es cantante. Me gusta tocar el bajo, pero me encanta cantar.”
Podíamos presuponer que recibió la influencia de alguno de los primitivos bajistas que empezaron a desarrollar su destreza en las primeras bandas eléctricas de blues, como pudo haber sido el caso de Dave Myers, sin embargo Aron Burton nos cuenta algo muy diferente. “No, la verdad es que no. Incluso a día de hoy me sigo fijando en los cantantes, pero para el bajo no, yo lo toco a mi manera. Y no hay nadie que lo toque como yo. Eso puede ser bueno o puede ser malo, pero no, no tengo un bajista
favorito. De jazz sí, Ray Brown, pero no toca blues, es un bajista de jazz. En fin, que yo toco tal como lo siento, a mi manera, no tengo ídolos.”Junior Wells y Fenton Robinson fueron de los primeros en contar con Aron Burton para que los acompañara en sus bandas y comenzó a participar en grabaciones para Wild Child Butler, John Littlejohn, Eddy Clearwater y Carey Bell. Es obligado que le preguntemos cómo entró en contacto con Albert Collins. Aron Burton tenía en 1978 una magnífica banda en la que se encontraban su hermano Larry a la guitarra y Casey Jones a la batería. Después de ver una de sus actuaciones en el Kingston Mines, los contrató para la grabación de su álbum “Ice Pickin’”. “Albert vino desde California a Chicago buscando músicos que le gustaran, pero no porque tocaran como él, sino que buscaba algo nuevo. Nos vió a nosotros y pensó que es lo que estaba buscando, así que quiso que hiciéramos algo juntos. Bruce Iglauer [de Alligator] le decía que había que ensayar, pero él respondió “¡No! Yo no quiero ensayar, yo quiero una banda que suene justo así, y con eso me vale, yo los haré tocar”. Nos decía que quería tocar tal canción, a mí me pedía que metiera un bajo rompedor, a Casey otra cosa...nos contaba un poco lo que quería, nosotros tocábamos y él decía “’¡Hey, eso es!”...Y así hicimos una grabación completa. [Aron tararea un poco] “¡Sí, eso es lo que quiero!” Para mí fue genial poder crear algo que le gustara tanto a Albert. Yo toqué a mi manera, como siempre, pero para mí es la mejor grabación que he hecho nunca con el bajo.”
A raíz de este disco Aron se convirtió en músico de sesión para Alligator colaborando en discos de Fenton Robinson, A. C. Reed y James Cotton, aunque ya nos empieza a ir dejando clara su idea sobre el negocio musical entre las discográficas y los músicos. “Mira, todo aquello salió directamente de mi cabeza. El sonido que oyes, Lonnie Brooks, Koko Taylor y demás es Alligator, pero en realidad es Aron.”Su primer viaje a Europa le lleva a realizar la primera grabación a su nombre, el disco “Usual Dangerous Guy” con Champion Jack Dupree y la Blues Band del guitarrista danés Kenn Lending, habitual soporte de Dupree en Europa. “Jack y yo tocamos juntos en Montreux, con Larry y Casey, y Jack dijo que cuando pudiera pasarme por Dinamarca haríamos un CD juntos, que haría las sesiones gratis incluso. Así que lo montamos tal cual en un estudio, fumando, bebiendo, y él decía “Toquemos otra, Aron, haz algo en plan Muddy Waters”. Todo muy relajado, muy sencillo, y así hicimos ese disco. A la gente le gustó mucho, y preguntaban “¿Quién ha hecho esto?” Todos lo hicimos, simplemente tocamos y salió el álbum, fue cosa de todos. Cuando conocimos a Jack Dupree, allí en Suiza, venía a vernos cada noche y paraba el show y se ponía al piano con nosotros. Fue una historia de amor, por así decirlo...Cada vez que podía se apuntaba a tocar, respetaba mucho a los músicos jóvenes.”
Quiero saber exactamente como ese disco fue publicado por el sello Avaron Records, propiedad de Aron. “Amy O’Neal, de Living Blues Magazine y Rooster Records, se cabreó mucho cuando le tangaron en la discográfica a John Littlejohn, y le dijo que debería mandarlos a paseo y crear su propio sello. Le dijo “Mira, te daré un sello. Tráemelo, y te lo saco con Rooster”. Porque por entonces, en los 70, no veíamos un duro de las sesiones que hacíamos, y fue Amy O’Neal la que consiguió cambiar esto. En 1982 Chris [Christian Rannenberg, que asistió como espectador a la entrevista] vino a Chicago, y queríamos juntarnos para hacer nuestra música, yo, Chris, mi cuñado John Littlejohn. Hablamos con Amy y yo le dije que qué quería que hiciéramos, y ella dice [riéndose, pone voz de chica] “Coño, no sé...Tocad vuestra mierda”. Yo no puedo atribuirme ningún mérito, yo no inventé nada. Simplemente nos pusimos a tocar como tocábamos siempre, no había un plan. Nos juntamos esa noche y cada uno hizo lo que tenía que hacer. La música sale de aquí, de aquí y de aquí [se señala el pecho, la cabeza], yo no puedo llevarme el mérito de nada.”
Resulta casi obligado preguntar a un bajista que con cual batería se ha sentido más cómodo, más identificado. “Bueno, yo diría que Robert Covington, porque cantaba blues como nosotros, y lo aplicaba a la batería. La gente escucha su disco y no saben si el que canta es él o yo, porque los dos tenemos voces de barítono.”De regreso a EEUU colaboró en el disco “Live In Chicago” de Big Jack Johnson y “Delta Bluesman” de Honeyboy Edwards, ambos para Earwig. Con este sello grabaría a su nombre el álbum “Aron Burton Live” y para Delmark “Good Blues To You”. Sin embargo decidió irse a vivir a Europa. “Bueno, aquí se me aprecia un montón, y Chris me trajo. Cuando él estaba por allí no podíamos tocar mucho juntos a nuestra onda porque siempre teníamos que tocar para alguien, y me fui a Alemania un tiempo porque tenía buen rollo con él y musicalmente quería que hiciéramos algo juntos. Es como ahora, cuando vengo a España, vengo porque ellos [Marcos y Adrián] me traen, es siempre igual cuando vengo a Europa. A la gente aquí les gusta de verdad la música, no hay mierdas de blancos o negros, realmente lo aprecian.”A mi me sorprende, y a estas alturas no debería, que Aron Burton con la gran banda que tenía incluyendo a su hermano Larry, un muy buen guitarrista, no hubiera grabado más discos. “Yo quería grabar para una compañía a nivel nacional, pero me estafaron. Y lo mismo pasó con Delmark. Yo tenía mi propio sello, pero quería estar en compañías de más renombre como Alligator o Delmark. Y me equivoqué. Ellos cogen tu música y no te dan un duro. Lo de los músicos negros en Estados Unidos es como en los viejos tiempos en Mississippi: trabajas para el hombre blanco, ellos se llevan millones y tú no ves nada. Ponen su nombre en tus discos, no es la música de Aron, es música de Delmark. ¡Pero no lo es, es mía! Pero bueno, así son las cosas en América”.Reconozco que me dejó un poco de piedra esta afirmación y le respondí, ¿Todavía hoy? Y Aron aseveró “¡Sí! Todavía lo hacen. Ganan un montón de dinero con los artistas negros mientras éstos no salen de pobres y hay que andar haciendo conciertos benéficos para pagarles los entierros” No le falta razón, está a la orden del día.
El último disco de Aron, “Cologne Sessions” para Schubert Records no recibió muy buenas críticas, y sincero fue Aron. “Bueno, es el peor disco que he grabado. Hice este disco por mi hermano, por Chris y por Tommie Harris, [el batería]. Lo hice por ellos, y ellos lo hicieron por mí, pero todos sabíamos que no eran nuestras mejores interpretaciones, porque el productor no sabía muy bien lo que estaba bien y lo que estaba mal, no sabía nada de música. Pero bueno, yo estaba haciendo festivales y tal y me venía bien tener algo que vender. No es un buen CD. Soy yo y estamos todos nosotros, pero no es lo mejor nuestro.”Sigue considerando que su mejor disco es el primero grabado en Europa. “Mi mejor CD es “Usual Dangerous Guy”. Es mío, mi idea, cuando me decía Jack “Canta algo en plan Muddy Waters”, y entonces me puse a escribir canciones, y las escribí todas. Escribí para mi mujer, como Been Down, o Wayward Blues Boy sobre irme de Chicago para tocar por todo el mundo, o como la que tocamos en la radio esta noche, que como no tenía mujer, la gente me decía “Aron, necesitas una mujer, casarte...”, y escribí Live Like a Beggar...Pero yo no escribo como tal, llego al estudio y me van saliendo, nunca me paro a escribirlas. No tengo un libro con canciones, sólo tengo bocetos, borradores, ya sabes...”
El otro disco de Earwig, “Past, Present & Future”, es una recopilación que recoge bastantes canciones de “Usual Dangerous Guy”. “¿Ves? Ésa es la historia. Eso es lo que hacen, cambian los nombres, Earwig Music quita mi nombre y pone Earwig Music, pero era mío. Después de 25 años, vengo a Alemania, voy a GEMA [la SGAE alemana] y les digo “¿Cómo consigo mis canciones?”. Y lo que me dicen es que me registre con ellos, y entonces grabe. Así nadie podrá volver a robarme las canciones, a menos que firmen un contrato conmigo. Así que tengo que recuperar mis canciones, pero aún no las hemos regrabado.”
Proyectos inmediatos. "Lo estás viendo [risas]. Este es mi proyecto, lo que estamos haciendo ahora. Para eso estoy aquí, para hacerlo una vez más. Vuelvo a Europa para continuar como la primera vez. Pero esta vez lo que hagamos nos pertenecerá a nosotros, no a una discográfica. Nunca más. esta es nuestra música, no la de una compañía discográfica. ¡Yo soy la compañía discográfica! Además este será mi último trabajo, porque pienso seguir tocando hasta los cien, pero éste será el último en el que yo esté a cargo de la cosa musical. Y me alegro de poder hacerlo con ellos, con gente joven, porque así pueden aprender de mis errores y no hacer lo que yo hice, grabar con compañías que no te dan nada. Esta vez ellos serán los propietarios de lo que hagan, la música nos pertenecerá.” Un alegato que me recuerda a los que hacía Willie Dixon.
Le damos las gracias por habernos dedicado su tiempo para hacer esta entrevista. “Es un placer. Quiero que cojas todo lo que he dicho y tú, que lo vas a escribir, hazlo bien y ordenado para que la gente se entere. Lo que estoy haciendo esta vez es lo mismo que he hecho siempre, pero ahora con ellos es blues español. Chris y yo somos tíos de la escuela de Chicago, y aunque estemos aquí en España o en otras partes donde hemos tocado, al final todo viene de Chicago. Ellos [Marcos y Adrián] vinieron a Chicago hace tres meses y realmente se metieron en el ambiente, le pillaron el punto. Y ahora es lo mismo conmigo, tengo la oportunidad de hacer Chicago aquí en España, porque el blues suena aquí a Chicago, porque ellos tocan Chicago blues igual que lo tocamos nosotros en el propio Chicago. Mejor incluso en algunos aspectos.”
En España todo el mundo sabe eso de ellos, le respondo. “Pues haz que se sepa más [risas]. Pero bueno, yo te agradezco a ti también esta oportunidad, porque lo que te cuento es exactamente lo que está pasando ahora mismo, esto es lo que estamos haciendo...Ven a vernos y entenderás todo esto que vas a escribir.”
Daba la impresión de haber acabado, Marcos que nos había servido de traductor se había alejado pero siempre me queda alguna pregunta de última hora, quería saber más sobre su hermano Larry. Recordé un disco de Sam Lay llamado “Rush Hour Blues” en el que hace un trabajo sencillamente maravilloso, tocando guitarra para la banda. Adrián que seguía la conversación fue el traductor a partir de ese momento. “Es el mejor guitarrista de blues. Todos los que fueron mejores que él están ya muertos. Él es el último que queda, el último. Y no es que lo diga yo que es el mejor, es que todos lo dicen, los músicos, todos...Pero a él le da igual toda esa mierda. Él escribió para mí “Stuck in Chicago”, en la que habla de cómo se siente sobre todo eso, y me dijo “Cántala por mí, Aron”, porque estaba tan harto que no quería ni hablar del tema. Igual para el año que viene podemos arreglarlo para traerlo por aquí”.

La lista de músicos con los que ha tocado y / o grabado es impresionante. Los pocos discos a su nombre son casi desconocidos, es una figura a las que se les suele denominar “músicos oscuros”, no despectivamente sino que ese apelativo encierra cierto halo de reconocimiento. “Ha tocado en tantos discos a lo largo de su vida, desde que tenía diecisiete o dieciocho años...Ha tocado con Low Rawls, ha tocado en películas, ya sabes...Es un experto en el estudio. Es el mejor, y cualquier músico que toque por ahí te dirá que mi hermano Larry lo es. Tú tocas cualquier cosa, él escucha y te saca una rítmica perfecta. Él te escucha y te hace sonar bien a ti, no es nada egoísta, no toca para él, toca para ti, que es lo que intento hacer yo también”.
Ahora sí que la entrevista se acabó. Llegó Peaches Staten que actuaba esa noche en La Coquette con Quique Gómez, Fred PG, Héctor Rojo y Coque Santos. Los dos se saludaron efusivamente, se conocen de Chicago.
Quiero agradecer a Marcos Coll la traducción simultánea, con la tremenda dificultad que ello conlleva, y a Adrián Costa su ayuda en la parte final. Sin ellos no hubiera sido posible la entrevista. Las fotos de Burton han sido también gentileza de los Reyes del KO.
Igualmente agradezco a David García que, con más tranquilidad y escuchando la entrevista grabada, me ayudó a recomponer y puntualizar ciertos flecos que habían quedado sueltos, además de transcribírmela de nuevo por completo.
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